Oscars 2017: 8 temas que no podemos dejar de hablar de esta gran gala

Y es que la noche del Domingo 26 de Febrero, aparte del espectaculo que homenajea, aplaude y promociona la industria del cine hollywoodiense, ocurrieron "detalles", eventos que bien estaban fuera del guion, o bien nos sorprendieron de esta Gala de los Oscars 2017.

Seth Rogen y Michael J. Fox saliendo del mitico vehiculo "Delorean" en homenae al film 'Regreso al futuro'.

Esta significativa letra: "¿Que la vida es decepcionante? ¡Olvídenlo! Aquí, la vida es bien hermosa". Este texto del film Cabaret fue así el significativo "dogma" en el gran evento de los premios Oscar 2017. Así -como siempre- Todo estuvo en torno a la magia del cine en desconectarnos de nuestro mundo y simplemente hacernos soñar. Justin Hurwitz, el compositor del exitoso film musical "La La Land" conoció al director de la cinta, Damien Chazelle, cuando compartían habitación en la universidad. Ahora tiene dos Oscars.

Nuestro actor Javier Bardem que tanto se emocionó con el film de Eastwood "Los puentes de Madison" en un cine de Madrid en el '95, ahora nos presentaba Oscars acompañada en el escenario de su admirada Meryl Streep. El ingeniero de sonido e increible montador de sonido Kevin O'Connell tuvo que esperar nada menos que 21 nominaciones para recibir la estatuilla en esta edición. Así que tal vez en este mundo real nos esté cayendo un aguacero, pero SEÑORES el sol ha salido (como siempre) en el conocido Dolby Theater de Los Ángeles. Y medio país iberico, entre cabezadas de sueño, nos compartió esta fábula en todas las redes sociales. Estas han sido las melodías más pegadizas de la noche.

1.- Desde el "ay que sueño, pero cuando se acaba esto?" al "ay tierra tragamé, pero cuando se acaba esto?"

Y es que si el consagrado actor Warren Beatty fuera capaz de pestañear con tanta operación de estetica, pues nos lo habría hecho varias veces, al leernos el garrafal error que cometio la organización de meter dentro del sobre de la "mejor película" estaba el de "mejor actriz". Así que en su lugar, prefirió dejarle "el muerto" a su gran amiga Faye Dunaway, que recitó condescendientemente "La La Land!",

 

tantos artistas siempre en estos eventos han querido ponerse en el lugar de Dunaway y Beatty para entregar el galardon más deseado de esta gala, la de otorgar el máximo premio, con la colección de estatuillas que se van sumando a lo largo de la gala, imaginen, a las "stars" que daran que hablar durante semanas, que tendran con ello un foco de atención, ingresos e incluso propuestas para hacer otros trabajos. Y es que, no sabemos si fue una campaña, o simplemente que la gente lo pedia a gritos, o tal vez una mezcla de las dos cosas, la gran favorita, qué alegría, la película del año. Pues obvio que ha ganado "La La Land", como no!!. Pues miren por donde el cuento no tuvo su final feliz, como -ironias de la vida- exactamente igual al film (que me perdonen los que no han visto la peli).

 

Y es que todo estaba saliendo milimetricamente, demasiada felicidad, que incluso era demasiado "previsible" esta dinamica, risas, sustos, sorpresas, todo cual guion de una buena peli, hacer bien un film, desarrollarlo "como debe ser", composición, trama, desenlace, actores que enganchan a cualquiera que lo ve. Pero miren, entonces que no fue "tan así" de "previsible", cuando estaban la mitad del equipo de "La La Land" botando de alegria en el escenario, ya todos había agradecido a mamá, papá, al vecino, a tutti li mundi que conocen y más allá, pues -como si fuera un golpe de estado- el escenario se nos llena de unos tipos con auriculares que -para sorpresa mayuscula de la audiencia- nos "aclararon el error". La ganadora era entonces "Moonlight". Todo esto sucedia mientras Taraji P. Henson grababa con su movil este desenlace que ni el más consagrado guionista podia imaginar, así los espectadores pasamos, entre bostezos y cabezadas desde el "ay que sueño, cuando se acaba esto?" al de la pena ajena, de no querer estar en el lugar de los que pierden el ansiado oscar con el "ay tierra tragamé, cuando se acaba esto?"


Casey Affleck sorprendió en la alfombra roja con su aspecto desaliñado.
 

Como ocurrio hace dos años, en el concurso de bellezas del Miss Universo del 2015, en la parte final de otorgar la corona, el presentador Steve Harvey que se estrenaba esta noche en presentar dicha gala, también cometio la garrafal metedura de pata de otorgar a Colombia como ganadora del certamen, cuando realmente lo ganó Filipinas, con el conseguiente "tierra tragame" de tener que quitarle la corona y cinta de "miss universe" a la colombiana y entregarsela a la sorprendida ganadora filipina("oh my God!", se le leia en los labios), con todo lo que esta situación desató posteriormente, dimes y diretes que desató tal enrevesada y comprometida situación. Y es que -por estos eventos- desde esta noche, ya hay personas que nos han dado un discurso de agradecimientos durante una ceremonia de los Oscar por una estatuilla que nunca tendrán en sus vitrinas(aunque queda el "consuelo" de que tienen las demás). Hay que decirlo ganó la cinta con las mejores críticas del año, la misma pelí de la que el -que ironia- presentador se nos mofó al principio del evento porque este film "en realidad no la ha visto nadie". Pero también ha ganado el bochorno, también puede ser un magnifico gancho comercial, no sólo por el premio importante otorgado, sino -obviamente- por toda esta historia -marron incluido- se ha desatado con ello.

Hay que decirlo el film tiene todos los ingredientes de éxito en una sociedad claramente racista y homofoba, una victoria con tematica sobre gays, y otra victoria en el latente presente de la "era Trump", sobre afrodescendientes será -miren por donde- su carta de "presentación" por la chapuza, el marronazo de la entrega del máximo premio hollywoodiense, en las caratulas de los DVDs, Blue Rays, en los carteles, seria bueno darle más gancho con -algo así- "El que se llevo al final el premio máximo". Y es que -miren por donde- ahora va a resultar que efectivamente, en este lugar de "felicidad suprema", en el que durante meses tanto se han esforzado los organizadores en realizar que una gala de cuatro horas se vuelva magica y logre que los espectadores, asistentes se queden pegados a sus asientos, a sus pantallas, también puede caer su aguacero. Pero vaya chaparrón cayo!!. Nos vamos pa' la cama (o peor, a currar) con cara de sueño, de confusión y de pena, materia para contar en el desayuno, en el curro, en el bar a donde vayamos a desayunar. Comentar el tema de los que ganaron, pero resulta que no, y por los que sí ganaron, pero resulta que esa peli nadie sabia que existia. Y un pelin de decepción, también, porque al final en la fábrica de los sueños también existen los finales no-felices, esa trama de "La-la land" se cumplio hasta en la entrega de sus premios, es una cruel ironia de marca mayor. Pues nada habrá que intentarlo una vez más el año que viene, sin que sirva de precedente, o tal vez si?.

2.- Denzel Washington no está hoy para bromas

Ya como fiel reflejo del delirio de las estrellas, el presentador, Jimmy Kimmel, atrapó a un grupo de turistas despistados y les hizo –miren por dónde- un recorrido para mostrarles a los mejores actores favoritos. Porque así es Hollywood tiene ese mágico poder para hacer feliz a la gente más humilde, más anónima. Esas pelís que nos hacen trasladarnos a mundos que tal vez nunca viviremos, para este grupito de “extras” que no tienen que mencionar nada sus sueños se hicieron realidad, en “batallitas” de comentar en el resto de reuniones, cenas, y encuentros de sus vidas, en tropecienteos “likes” en sus humildes redes sociales, de twitter, Instagram o del facebook.

Entre despistados un poco avergonzados estos turistas que –obivamente- no estaban vestidos para la ocasión, estos sorprendidos protagonistas se nos hacían sus selfis y hacían el besabamanos a las actrices más hermosas del starsystem hollywoodiense. En una sorprendente actitud de humanidad, ninguna de ellas se nos agarró las joyas durante la improvisada visita. Cuando parecía que la sintonía de “Sorpresa, sorpresa” estaba al caer, un malhumorado, la maravillosa imagen de una hiperblanqueada sonrisa del gran Denzel Washington pues nos chafó el improvisado momento: –por lo que sea- no estaba para nada interesado en participar del espectáculo (Denzel es que ya no nos tiene nada que enseñar). Y después de esto, como que los sorprendidos turistas, se cortaron entonces en acercarse a Isabelle Huppert, no vaya a ser que también les hiciera “el feo”.

Nicole Kidman en la alfombra roja de los Oscar con su marido, el cantante Keith Urban. Getty
 

3.- ¿Acaso era Casey Affleck el que aparcaba los coches?

En el gala, todos los hombres con su corte de pelo, eran tal cual un “copy & paste”, igualitos!! Salvo dos flagrantes particularidades: Terence Howard vestido con una singular bata de esas de levantarse ya en un fin de semana al mediodía y desayunar dos veces; y Casey Affleck, que nos aparecía con unas pintas de echarse a correr, que más bien, parecía que el tipo, en vez de haberse acicalado bien, lo que había hecho es rociarse bien de desodorante y e ir pitando para el Teatro Dolby de Los Angeles. A lo mejor alguna estrella (quizá Isabelle Huppert) le diera las llaves de su flamante limousina o deportivo, pensando que ese tipo era un desaliñado aparcacoches, de esos de “te lo cuido, tranquila!”, para esperar su ansiada propina.

Miren por donde Janelle Monae parecía que no se decidía por qué vestido ponerse, así que –se diría- que se nos puso tres dispares uno encima del otro, era un vestido de esos de que no sabes si te gusta, pero no puedes parar de mirarlo. Allá ocurrían demasiados eventos en la alfombra roja. Alicia Vikander tenía aspecto de habérsele pasado la mano en la la cabina de rayos UVA, y en Madrid Raquel Sánchez Silva eligió por un apretado buzo de lentejuelas más para dedicarse a hacer piruetas en una buena pista de hielo.

4.- Alud de golosinas y caras sonrojadas

Y es que hay que tener en cuenta que todos los asistentes llevan, tal y como confesaría la misma Julianne Moore hace dos años, toda la temporada de premios sin poder comer, esas chucherías tiradas textualmente del cielo les aprovisionaron con el azúcar suficiente para aguantarnos esas cuatro horas del evento. Y es que a nadie le importaba a cuántos terrones de azúcar equivalen cada una de esas bolsitas salvavidas. Y después de ese alud de golosinas, todos estaban ahí pero bien fervorosos (a nosotros sí que nos habrían venido bien a todos los espectadores en nuestras casas), y hasta Andrew Garfield enseñó sin cortarse un pelo su lengua roja. Este sería lo segundo más colorado de la noche, ahí justo por debajo de las caras del equipo de La La Land con el bochornoso final de la ceremonia.

Durante la gala Jimmy Kimmel tuiteó a Trump: "Estas despierto?". Twitter
 

5.- La Nicole Kidmann es una tia que mola mogollón

La imagen de la australiana de ser estirada es porque es alta y tiene la piel bien translúcida. Ahí estaba, vestida como Cristina Pedroche en la Nochevieja del 2015, la actriz lo dio todo, porque ella ya es una ganadora. Bailó como una mamá sexy achispada durante una boda cualquiera, se mostró ahí afectuosa con los turistas del autobús, se nos emocionó al verse a sí misma en el vídeo de nominadas y nos aplaudió sin llegar a tocar las palmas de las manos, como si ella tuviera las uñas recién pintadas, no vaya a ser que se le salieran las uñas –tal vez- postizas. Es que Nicole no sólo es la mejor actriz de su generación, es una tía que mola pero bastante.

6.- Jimmy Kimmel va y le tuitea al Trump

Ya era un hecho que este año los discursos serían más comprometidos políticamente que nunca. Siempre ocurre así cuando ganan los presidentes republicanos, Hollywood es bien demócrata descaradamente, y como así se han encargado los medios que –digamos- también son "escoradamente" demócratas, en un país donde la mayoría votaron por la Hillary, pero por cosas del sistema de votos, pues ganó quien ganó, el más odiado. Pero miren por dónde casi todos optaron por centrarse en lo que nos une, y no en lo que nos separa. El tuit de Jimmy Kimmel (el presentador de la ceremonia) al presidente Donald Trump (destinado a batir el buen récord de retuits), preguntándole si el "presi" estaba despierto y enviándole unos saludos de parte de la Meryl Streep, ese fue –miren por dónde- el rato más largo del evento en el que hablaron de política. Pero sin embargo, en lo que es el tema de los premiados, los Oscars a las cintas de Moonlight y Zootrópolis nos mandan –como siempre- el mensaje de justicia, de igualdad, de respeto que definitivamente no hace falta subrayar, seamos sinceros, todos esos mensajes venden a un público netamente demócrata (sin referirme a uno de los partidos de los USA), aunque seas republicano –valga la puntualización-. Ese tipo de películas, nos calan profundamente, antes que cualquier soporífero o lacrimógeno discurso.

Un grupo de turistas entró en la gala de los Oscar creyendo que iban a un museo y acabaron haciéndose fotos con los nomidados. 
 

7.- Pero bueno, ¿Esto qué es, los Goya?

Después de la crisis mundial del 2008, era hora de terminar con las puestas en escena sobrias y funcionales, había que fomentar de nuevo por el consumismo, las superproducciones. Así el escenario del Dolby Theater en Los Angeles volvió a renacer lo deslumbrante, había que enviar ese mensaje de optimismo, “evangelizando” a los feligreses que nos habíamos aguantado esa gala sin dormir para dejarnos deslumbrar. Casi literalmente. Esas cortinas de cristales Swarovski caían desde el techo dibujando (en tonos brillantes y aún más brillantes) la silueta de la afamada e iconografía silueta del Oscar. Un arco de cristales de plata enmarcaba también el escenario.

Así siguiendo con la dinámica de apabullar con temas fastuosos, la apertura del evento con un tema funk bailable de Justin Timberlake, los cuerpos de baile se pasaban excesivamente y la gala se corria el riesgo de pasarse a una “horterada” nada más comenzar la gala. Los acostumbrados e infaltables numeritos musicales se llenaban de gente haciendo historias: sagas vaporosas en la canción de Vaiana: Un Mar de Aventuras, en el performance de personas volando como si estuvieran en el Circo del Soleil, mucha confusión centelleante... ¿Pero bueno esto qué es? ¿Qué son los Goya? La mayor cantidad de pedrería, todas las joyerías de Hollywood se quedaron sin existencias acaso? Eso sí, -obviamente- estuvo concentrada en los vestidos de las mujeres. Era como si todas ellas querían, parecer (o tal vez obtener) un Oscar.

8.- Esas personas que son ricos, famosos y más felices que nosotros

El evento se desgañito pero bastante en afirmarnos que no hay nada tan emocionante como una buena pelí. Y es que –no es para menos- , si nos hemos quedado a verla despiertos como búhos para ver a gente pudiente ser más feliz que nosotros es porque cualquier esta más convencida de que el cine es mágico, que esa gente nos da todos esos momentos de “desconexión” del mundo crudo real. Así Seth Rogen cumplió el sueño de todos los seres humanos de nuestra generación de conducir el DeLorean junto a Michael J Fox. Jimmy Kimmel levantó a Sunny Pawar (el niño de Lion, y el dueño del mejor pelazo de todo ese teatro) como si fuese el mismo Simba en la cinta de Disney El rey león. Desde el añorado pasado hollywoodiense nos llegaron un puñado de estrellas a despertar nuestra ternura: Faye Dunaway, Warren Beatty y Shirley MacLaine. Además con Dunaway y Beatty, cuando ya estábamos a un paso de irnos para la cama o a currar, el momento que más nos espabiló, literalmente.

 

Modificado por última vez en 01/03/2017

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