Alice Guy Blaché: Ingrata historia de la precursora del cine

Como muchos sabemos a través de los libros de historia, durante décadas Georges Méliès aparece como el primer director de un film de ficción. Y si, es cierto que los hermanos Lumière patentaron en febrero de 1895 el conocido

cinematógrafo, así el 22 de marzo proyectaron en París la primera película de la historia, era la salida de unos obreros de una fábrica, así se titulaba tal “documental”, que fue el primer concepto para lo que estaba destinado tal invento “La sortie des ouvriers des usines” Lumière à Lyon Monplaisir.

Obviamente con ello los Lumière tenían netamente una “simple” visión científica, ni de lejos pensaban que podrían darle otra utilidad, de entretenimiento, artístico o comercial de este invento, y ya en un año otros visionarios creadores se les adelantaron, empezando a entrever que tal invento tenia amplias posibilidades, sobre todo en el mundo de la ficción la de contar historias, lo que se llama hoy en día como el Cine. Así fue cómo Georges Méliès entró en las enciclopedias como el pionero en el cine de ficción. Pero miren por dónde, lo que muchos no sabíamos que realmente la visionaria que dedujo las colosales posibilidades del cine fue una atrevida femina(dado que la sociedad francesa y europea no concebia que una mujer pudiese realizar grandes proezas), Alice Guy, aunque su nombre ha sido injustamente olvidado solo por una razón: ser mujer, en una sociedad hecha netamente por hombres, en tiempos donde todavía apaenas estaban emergiendo las luchadoras “sufragistas”, mujeres que reclamaban fervientemente lo que hoy en día nos parece de lo más normal, las mujeres apenas tenían derechos, entre ellos algo tan vital como el derecho al voto o a ocupar cargos públicos, sobre todo de elección popular.

Así en abril de 1896 la visionaria Guy nos dirige “La Fée aux Choux (El hada de los repollos)”, el primer film que dura apenas poco más del minuto, pero con ello es ella la primera en contarnos una historia de ficción, la trama en sí, es sobre un cuento infantil de hadas francés que aseguraba que los niños nacen en los repollos y las niñas desde las rosas. En “El hada de los repollos” comienza además el uso innovador de los primeros trucos visuales en imágenes en movimiento y el montaje. Con el “cuento” –nunca mejor dicho- Alice estuvo durante varias décadas produciendo entre Francia y los Estados Unidos, llegando a producir casi 1.000 películas, innovando con tecnicas que hoy se utilizan en el cine habitualmente, inventando conceptos como el propio videoclip musical que se comenzo a utilizar masivamente a finales del pasado siglo XX, pero por desgracia, ya desde los años cuarenta su nombre desapareció de la historia del cine, a pesar de recibir el máximo galardón que otorga el gobierno francés, la Legión de Honor en 1955.

Este pasado viernes se cumplieron los 49 años de la muerte de Alice Guy (Guy Blaché tras su matrimonio), Guy falleció en los Estados Unidos, en Mahwah (Nueva Jersey) ya a los 94 años. Así nos relata orgullosa su tataranieta, Alice Guy Peters, "lo más extraordinario de su larga vida, y lo realmente le hizo sufrir más en sus últimos años de vida, fue su ingrata desaparición en la historia del cine. Ella dedicó sus últimos 30 años de su vida a buscar sus películas en Francia y Estados Unidos...".

Lo escribe en la introducción del libro “Vida de Alice Guy Blaché” (EILA Editores), de Alejandra Val Cubero, profesora de Comunicación desde la Universidad Carlos III de Madrid y que actualmente da clases en el Zayed University, en los Emiratos Árabes Unidos. Val Cubero ha contado con la estrecha colaboración de la familia Guy y ha rebuscado  en todas las fuentes posibles para proseguir con la recuperación de la pionera del cine de ficción.

La maquinación de silencio

Fue en 1930 Léon Gaumont publicó la biografía de su productora, decidió iniciarla en 1907 y así ninguneó de manera abusiva a aquella secretaria que llegó a ser responsable del 80% del negocio de su empresa, quizás no podía “consentir” que una mujer, dada la cultura imperativa y dominante del hombre en la sociedad de entonces se colocase la “medalla” de pionera, y con ello –además- Alice pionera del cine de ficción, pero con ello, al cambiar las fechas, Méliès quedaba entonces como el artifice del cine, asunto que –como verán- ni le importo en lo absoluto a Gaumont, su “honor” de hombre quedaría en entredicho, como una mujer podía ser mejor que el? Ni hablar!!. Con la actitud déspota machista incrustada hasta la saciedad en la sociedad de entonces, obviamente nunca atendió, ni quiso comprender, los requerimientos que le correspondían a Alice Guy para que se reconociera en derecho su inestimable labor. Así cuando quebraron las productoras que estaban a nombre de su marido y su posterior divorcio en 1922 también “ayudó” a que su labor desapareciera a ojos del gran público.

El nombre de Alice Guy ha costado que saliera de injusto e impuesto ostracismo por una absurda actitud machista muy poco a poco. Sus memorias se publicaron en 1976, prestigiosos estudiosos del género fílmico confirmaron en diversas publicaciones los datos que Guy describía, y en este siglo XXI se han ido multiplicado exponencialmente su reconocimiento gracias a tesis doctorales, investigaciones, libros y homenajes y al aperturismo que se ha ido dando progresivamente a los derechos de la mujer. Entre ellos, en España la compañía teatral La Recua Teatro estrena en el 2012 la obra “Alice a la Sombra de las Maravillas”, centrada en la vida y obra de la cineasta gala, que –además- contó en su estreno con la presencia de su nieta, Régine Blaché-Bolton, última de la familia en conocerla personalmente y que falleció en enero de 2016.

Resumen biográfico

Alice Guy nació en Saint-Mandé, en aquella época era un popular suburbio de París, en el año 1873. Su infancia transcurre entre Suiza, Francia y Chile en varios internados: era la quinta hija de un editor y dueño de una importante cadena de librerías, su padre nunca la apreció mucho ya que posiblemente fuera ella hija ilegítima. A la muerte de su progenitor, así su madre tuvo que comenzar a trabajar y Alice Guy también a estudiar mecanografía y taquigrafía. Gracias a dichos conocimientos profesionales es cuando entra en el año 1894 en la empresa “Le Comptoir Général de la Photographie”.

 

Ya el verano del mismo año, uno de los directivos de la compañía, Léon Gaumont, crea su propia empresa fotográfica y con ello se lleva a Alice como su secretaria. Al año siguiente, ya en marzo de 1895, los hermanos Lumière invitaron a Gaumont y a Guy para ver una demostración de su innovador cinematógrafo. Así que cuando el 28 de diciembre de 1895 realizaron su primera proyección con público en el Salón Indio del Gran Café (diez películas por un franco), en lo que se considera oficialmente el nacimiento del cine, Guy -que en su juventud ya había hecho teatro de ficción, tenía una amplia experiencia en contar historias de una manera bien entretenida- ella ya había persuadido a su jefe de que allí había un gran negocio. Sin embargo, Gaumont solo apostaba por el futuro del aparato, no de las películas, y hasta 1897 no creó una división de producción cinematográfica en su empresa, cuya dirección confió a Guy. Con una condición, como explica Alice en sus memorias: "Siempre que este desempeño no me impidiera seguir realizando mis funciones como secretaria". Y así lo hizo durante una década.

Desde 1902 a 1907 Alice Guy consiguió dirigir unas 100 fonoesferas o películas rodadas para el cronógrafo, aparato que permitía sincronizar imagen y sonido grabado. Muchas de ellas se han perdido, aunque queda constancia de ellas en cartas, periódicos y libros. En 1905 rodó en España varios filmes como “Voyage en Espagne” o “La malagueña y el torero” (coloreada totalmente a mano, existe una copia restaurada en la Filmoteca Española). Y el siguiente año realizo su versión de “La pasión o la vida de Cristo”, la primera superproducción de la historia, 30 minutos en las que se utilizaron unos 25 decorados y con más de 300 extras, con exteriores en el bosque francés de Fontainebleau. Es en marzo de 1907 se casó con el cámara Herbert Blaché, y ya se mudó a EE UU, donde Gaumont quería expandir el negocio. Sin embargo, ellos crearon la productora Solax en 1910 y Blaché Features en 1913. Al otro lado del Atlántico, Guy Blaché dirigió sin parar hasta llegar a 1.000 peliculas de diversos generos: westerns, comedias, dramas, hasta películas en corte de ciencia ficción... Incluso rechazó adaptar la novela Tarzán de los monos. Pero un tormentoso divorcio la llevó a regresar a Francia en 1922, y su estrella se apagó. Los libros de historia del cine redujeron sus méritos a secretaria, "posible amante de Gaumont" o adjudicaron la autoría de sus filmes a sus directores de fotografía: una mujer no podía haber hecho todo aquello. En una sociedad y épocas netamente machistas "[En Francia] mientras una mujer esté, –como se dice- en su “lugar”, ella no recibe ningún reproche, pero si la misma asume y ejerce las prerrogativas asignadas a sus hermanos se la mira bastante mal. En cambio, la actitud hacia las mujeres en EE UU era en aquella época bastante distinta", aseguró en una entrevista en 1912.

Últimas decadas de Alice Guy

Desde 1940 la cineasta vivió con su hija Simone, que trabajó en el servicio diplomático estadounidense por toda Europa y Estados Unidos, hasta que la gran Alice Guy fallece un 24 de marzo de 1968 en una residencia de ancianos en Nueva Jersey (USA). Así su nombre acabó enterrado, olvidado y circunscrito a los pies de páginas de las enciclopedias especializadas. La historia “oficial” del cine borró por una actitud netamente machista el paso de Alice por la historia y atribuyó sus películas bien a su marido, bien a anónimos, o estas nunca fueron mencionadas, lo cual no deja de ser un grave error histórico y artístico,  porque es imposible entender la obra de Méliès y demás directores del cine primitivo sin su influencia.

Sociedad de progreso en donde tengan cabida todos los generos

Muchos nos preguntamos cuantas veces han ocurrido hechos similares en los que inventos, conceptos, descubrimientos eran de la autoría de una fémina, y por el hecho de que vivieron en tiempos que hasta hace muy pocas décadas fueron discriminadas, perseguidas e incluso apresadas por ello. Me viene a la memoria lo ocurrido hace pocas semanas, a principios de marzo lo que llego a decir un eurodiputado polaco el ultraconservador Janusz Korwin-Mikke: “Las mujeres deben ganar menos porque son más débiles y menos inteligentes” un polémico ultra, sancionado dos veces por sus exabruptos, defiende en la Eurocámara la brecha salarial por la "inferioridad" femenina, es cuando vemos que todavía queda mucho por avanzar para la igualdad de los derechos, de reconocer las capacidades innatas de las féminas, prácticamente muchas mujeres profesionales tienen que hacer “el doble” que sus colegas hombres para demostrar su valia, es como el chiste: “Porque las mujeres no participan en competencias de ambos sexos? Imagina que le ganen alguna a los hombres…” Nos queda mucho que evolucionar como sociedad, eso si, hemos avanzado bastante, difícilmente pueden ocurrir casos similares a los de la gran Alice Guy en la sociedad occidental, pero siempre habrá alguna ingrata excepción.

Modificado por última vez en 28/03/2017

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